En la etapa de Educación Infantil, los niños son como «esponjas» emocionales y cognitivas. No solo están aprendiendo colores y letras; están construyendo su escala de valores y su forma de entender el mundo. Introducir el reciclaje en estas edades no es solo una lección de ciencias, es una inversión en civismo y empatía ambiental.
Reciclar en Educación Infantil no se trata de memorizar qué va en cada contenedor, sino de cultivar un sentimiento de pertenencia a la naturaleza. Si logramos que un niño ame su entorno, protegerlo será una consecuencia natural, no una obligación impuesta.